Conducir por el placer de hacerlo. Aunque los precios de la gasolina no sean nada baratos y aunque casi no hay tiempo para “salir a conocer”, o simplemente “hacer kilómetros”, en el alocado ritmo de vida moderno, hay lugares en el mundo ligados al mundo del automóvil que valen la pena conocer (además del Nurburgring, claro). Y uno de esos lugares es el paso de Stelvio en los Alpes Italianos, cerca de la frontera con Suiza, a casi 3.000 mts de altura y una de las carreteras más espectaculares y reviradas del mundo.
Además de tener tu coche perfectamente afinado para la altura, el paso de Stelvio es un compendio de curvas casi de 180 grados que exige al máximo a cualquier conductor que quiera alegrar el pie derecho. El camino ya estaba demarcado en 1820 como una vía de comunicación del imperio austríaco y su trazado permaneció casi inalterable hasta hoy, sobreviviendo a ambas guerras mundiales.
El paso de Stelvio no es un camino para principiantes: cuenta con 60 curvas cerradísimas, con un ancho no muy generoso, con tráfico que viene de frente y bicicletas, vehículos lentos y motos que hay que esquivar constantemente. Después del salto, un par de videos: un Caterham 7 y un BMW M5 a través del paso de Stelvio.

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